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Al árbol cosechado se le cortan sus ramas, las que deben quedar en el sitio donde creció, pues esas ramas aportarán alimento a los otros árboles que vendrán en la siguiente reforestación. Una vez que se le cortan las ramas, queda el fuste o tronco. Dependiendo del diámetro del fuste, será el destino que tendrá el trozo de madera. El fuste o tronco del árbol tiene una longitud de 20 a 30 metros, y su diámetro varía de mayor a menor sección desde la base del tronco hasta su extremo superior o ápice. Para dar respuesta a los requerimientos de la industria de celulosa y de los aserraderos, los fustes son trozados considerando su diámetro y la longitud del trozo. Por ejemplo, los trozos para aserraderos tienen un diámetro mínimo de 18 cm y un largo mínimo de 3,2 m. Los trozos para la producción de celulosa tienen un diámetro mínimo de 8 cm y una longitud de 2,44 m.
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