Las especies arbóreas se dividen en 4 grandes grupos: árboles de hoja caduca, árboles de hoja perenne, coníferas y palmeras .
Los árboles de hoja caduca botan todas sus hojas cada año, es decir, se quedan "pelados" cuando llega el otoño. Luego, en primavera, recuperan el follaje. Ejemplos son el chopo (Populus sp.), el sauce (Salix sp.), el olmo (Ulmus sp.), el tilo
( Tillia sp.). En jardinería, el número de especies de hoja caduca que se utiliza es el doble que el de especies perennes.
Los árboles de hoja perenne van renovando sus hojas poco a poco, a lo largo de varios años (según la especie, una hoja permanece en el árbol de 4 a 14 años). Ejemplos de ellos son el olivo (Olea europaea), la encina (Quercus ilex) y el ficus (Ficus sp.).
Las coníferas son árboles de hoja perenne (hay algunas excepciones que poseen hoja caduca, como por ejemplo, el ciprés de los pantanos (Taxodium distichum). En jardinería, las coníferas se suelen clasificar como un grupo aparte de los árboles perennes. Ejemplos de coníferas son los abetos (Abies sp.), las araucarias (Araucaria sp.), los cipreses (Cupressus sp.), los pinos (Pinus sp.) y las tuyas (Thuya sp.).
Las palmeras, en la acepción botánica, no son árboles, pero en jardinería se les considera como especies arbóreas. Ejemplos de ellas son la palmera canaria (Phoenix canariensis), la palmera datilera (Phoenix dactylifera), la kentia (Howea forsteriana) y la wachintona (Washingtonia filifera).
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