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En 1978 comenzó a operar la primera planta que utilizó el proceso Quimio-Termo-Mecánico para la producción de celulosa (Chemi Termo Mechanical Pulp - CTMP). Este proceso combina la acción de reactivos químicos con medios mecánicos para separar la celulosa de los demás componentes de la madera. Específicamente incorpora en el proceso TMP una estación de impregnación química intermedia entre la fase de impregnación con vapor y la unidad de precalentamiento de la pasta. Las astillas son alimentadas por medio de una prensa de tornillo en esta estación, donde son impregnadas con una solución de Sulfato de Sodio (Na2CO3), para ayudar a la separación de las fibras en la batería de refinadores. Así es posible remover los extractivos de la madera y abrir la estructura de las astillas a la impregnación, permitiéndoles expandirse en la solución de Na2CO3. El rendimiento de este proceso es levemente inferior a los anteriores -90% a 95%- y el consumo de energía por tonelada de pulpa CTMP está entre 1.500 a 2.500 kWh. Debido a que conservan un porcentaje importante de lignina, estas pulpas experimentan el fenómeno de reversión de blancura con el paso del tiempo o cuando son expuestas a la luz. La incorporación de una etapa de blanqueo con Peróxido de Hidrógeno (H2O2) permite mejorar la blancura, pero en general, no alcanzan la blancura estándar de la celulosa Kraft blanqueada y sólo mitigan, sin eliminar, la reversión de blancura. Estas pulpas reúnen un conjunto de atributos que les permite ser utilizadas en la producción de papel periódico, cartulina, papeles tissue, celulosa fluff para pañales y algunos tipos de papeles de impresión y escritura. Evidentemente, al incorporar una etapa de blanqueo, el rendimiento del proceso baja, ubicándose en el rango 80% a 90%.
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